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KALEA

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Autor: Jorge Roman

Existen dos condicionantes principales en cuanto al emplazamiento del restaurante KALEA:
-Primero considero imprescindible actuar sobre el paseo marítimo, que recoge los hitos principales, y beneficiarse de este EJE como motor activo de la ciudad.
-Así mismo, al actuar sobre el Eje principal, lo lógico es hacerlo en la zona más desfavorable, de forma que este mejore con la intervención y el beneficio sea recíproco.
El espacio peatonal del paseo varía de amplitud constantemente, pero es en su paso junto al Club de Tenis, donde encontramos un punto crítico.

En esta zona el paseo  sufre un fuerte estrechamiento  donde se aglomera la gente, los coches y las bicis ya que coincide con el único acceso al atractivo turístico más visitado de SanSebastián, el peine del viento, además de ser un fondo de saco y carecer de carril bici.
No tiene sentido estrechar un conducto en el punto de mayor flujo. Identifico aquí una carencia urbana, o desde otro punto de vista, una oportunidad de aportar “algo” a la ciudad.
Entiendo este como el mejor lugar para realizar una intervención.

El club de tenis ocupa 12000 metros cuadrados en uno de los lugares más privilegiados de la bahía de la concha. Adquirió su actual emplazamiento en 1904 a las afueras de la ciudad, condición perdida tras el crecimiento urbano, lo que deriva en una situación obsoleta.
Se plantea la sustitución del club de tenis por la propuesta por varias razones:

1.Concentración de usos deportivos

 

Las dotaciones deportivas han ido cambiando sus emplazamientos progresivamente, situándose siempre en los límites de la trama urbana. En la ciudad moderna, San Sebastián concentra estos usos en la Ciudad Deportiva de Anoeta. El único deporte no integrado es el tenis, por lo que se propone trasladar al complejo sus 8 pistas.

2.Club de Tenis como obstáculo

El terreno vallado es un obstáculo para la conexión entre los jardines de ondarreta, el funicular de Igueldo, la playa y el peine del viento. Pretendo solucionar la conectividad entre elementos mediante la prolongación del espacio parque consiguiendo mayor fluidez espacial.  

3.Del club privado al espacio público

El tenis es un club social, lo que implica exclusividad, no es un club estrictamente deportivo si no un club privado y en cierta forma clasista. El proyecto busca transformar el club social en ESPACIO social. Este punto característico de la ciudad reclama un espacio más natural y público.

4.Regeneración del borde

La situación exige reinterpretar el encuentro con la naturaleza, tanto con el monte como con el mar. La propuesta elimina la barrera física creando un nuevo límite más natural que supone la eliminación del tránsito continuado y estacionamiento de vehículos para potenciar la circulación a pie y en bicicleta.

El parque pretende revitalizar un espacio infravalorado. El programa inicial de restaurante, concreto y acotado, se amplía al verse subordinado a un programa más general, urbano y público,  que a su vez define el carácter del restaurante.
De esta forma, las condiciones de borde y accesos, la geometría longitudinal de la parcela, el carril bici y sobre todo el restaurante, se convierten en agentes organizadores del lugar.
El edificio es un  espacio de transición entre la naturaleza vegetal de los jardines de ondarreta y la naturaleza pétrea del peine del viento.
 La intención global es eliminar los espacios fronterizos establecidos y ensalzar los lugares encontrados y colectivos.
La riqueza está en la diversidad, lo que antes era una acera rectilínea delimitada se convierte en variabilidad de recorrido,el peatón puede cruzar por el nuevo borde tallado, por la pasarela en cubierta, cruzar el interior del edificio o puede simplemente rodearlo por el parque. Se somete el concepto “obstáculo” a un giro, planteando un elemento atravesable que no suponga barrera   El edificio surge como una cicatriz en el terreno que se traduce en una calle, el plano del suelo cobra gran importancia, una grieta geometrizada que organiza la circulación longitudinal en torno a la cual se adosan gestiona los espacios de dimensión variable facilitando la distribución programática en cuerpos semiindependientes. Se trata de una arquitectura intersticial, que sucede entre muros  y en una sola planta desplegada en diferentes cotas manteniendo siempre las relaciones visuales cruzadas entre espacios.
La situación del proyecto hace de la cubierta la fachada principal, siendo visible desde el monte Igueldo y formando parte de una de las vistas más preciadas de San Sebastián. El clima de la ciudad facilitará la aparición de vegetación superficial en las cubiertas, convirtiendo este elemento casi topográfico en extensión del parque.
El eje longitudinal administra los espacios diferenciando entre espacios servidores y servidos.
Las cocinas se adosan al espacio central y el resto de espacios crecen en torno a ellas. Los espacios de carácter público abiertos a la bahía, el espacio de cata formando parte de la calle central. Los espacios servidores  relegados tras muros al interior, por su cercanía a las vías rodadas  al igual que el aula de formación.
La sección vuelve a evidenciar el espacio central circulatorio como desarrollador del proyecto y refleja la geometría quebrada de las cubiertas.
Quedan definidos dos mundos diferentes, el terreno pétreo, tallado, de losa de hormigón junto con muros de mampostería y el de la cubierta de cerchas de madera laminada. La división entre lo tectónico y lo ligero. Estos dos elementos no llegan a tocarse gracias a los pilares quebrados poniendo en valor el espacio intersticial entre terreno y cubierta.
Los materiales, tanto la piedra como la madera laminada, buscan el respeto por los materiales autóctonos y en cierta forma la reinterpretación de la arquitectura vasca.

La circulación de abastecimiento de cocina se resuelve por una pasarela de servicio entre las cerchas de cubierta, conectando cocina y almacenes sin interceptar la circulación central.
Esta cubierta viene definida por una secuencia de cerchas de cantos variables cuya superposición rítmica enriquece la imagen visual del interior. La distancia entre cerchas es regular en los espacios servidores mientras que en los espacios servidos como el comedor principal, adquieren mayor libertad entrecruzándose y dotando de dinamismo los espacios.
La cubierta resuelve a su vez las instalaciones, contribuyendo estas a la malla técnica de cerchas.

 

 

Ficha del Proyecto

Título:

KALEA

Arquitecto:

Jorge Roman Asensio

Año del Proyecto:

2013

Área del Proyecto:

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